Tras un debate iniciado por un artículo previo sobre la necesidad de modificar los nombres de diversas demarcaciones, surge una serie de propuestas para renombrar dieciocho provincias del país. El objetivo de estas sugerencias es rescatar la identidad histórica y las raíces ancestrales de cada territorio, buscando nombres que generen orgullo entre sus habitantes.
La propuesta plantea que las denominaciones de las provincias se distingan de sus cabeceras municipales para evitar confusiones y dar mayor relevancia a la historia nacional. Por ejemplo, se sugiere que Montecristi pase a llamarse provincia Marién, mientras que Dajabón podría adoptar el nombre de José Cabrera o Cerro de Capotillo. En el caso de Puerto Plata, se propone el nombre de Gregorio Luperón, manteniendo la ciudad con su nombre actual.
Reordenamiento de nombres por identidad histórica
El esquema de cambios incluye diversas opciones para las provincias del Cibao y la zona norte. Para Santiago, se plantean nombres como Santiago el Mayor o provincia 30 de Marzo, dejando a Santiago de los Caballeros como el municipio principal. La Vega podría recibir el nombre de La Concepción, mientras que la península de Samaná podría ser honrada con el nombre de la reina Anacaona.
En el sur y otras regiones, las sugerencias buscan resaltar figuras y lugares emblemáticos. Se propone que la provincia de Barahona sea llamada Caonabo y la de San Juan cambie a La Maguana. Para la provincia de San Cristóbal, se sugiere el apelativo de Constitución, en honor al lugar donde se firmó la primera carta magna en 1844, permitiendo que el municipio mantenga su nombre tradicional. Asimismo, la provincia de Santo Domingo podría renombrarse como Ozama o Quisqueya para diferenciarse de la capital.
Nuevas denominaciones para el este y otras zonas
Para la región este, se proponen nombres que rescaten la cultura local, como Macorix, La Sultana o Pedro Mir para la provincia de San Pedro de Macorís, y Cayacoa para la provincia de La Romana. En el caso de El Seibo, la propuesta es que la provincia sea nombrada Manuela Díez, en memoria de la madre del fundador de la patria, Juan Pablo Duarte.
Finalmente, el autor señala que el Congreso Nacional tiene la facultad de realizar estos cambios, tal como ocurrió anteriormente con la provincia Salcedo, que pasó a llamarse Hermanas Mirabal, calificando la medida como necesaria y conveniente para el desarrollo de la identidad nacional.
