Contrario a lo que se ha vuelto una creencia popular en la República Dominicana, la inteligencia artificial no es la responsable del bajo desempeño de los estudiantes en las pruebas PISA. Los datos más recientes de la OCDE revelan que el verdadero problema que golpea el aprendizaje es el aumento del ocio digital y la distracción con dispositivos durante el horario de clases.
Aunque existe la idea de que el uso de la IA hunde los resultados académicos, la realidad muestra un panorama distinto. Por ejemplo, Singapur utiliza la inteligencia artificial con mayor frecuencia que los dominicanos y se mantiene como el segundo mejor país del mundo en ciencias con 560 puntos, mientras que la República Dominicana registra 361 puntos. Además, los estudiantes dominicanos que emplean la IA para sus estudios obtienen, en promedio, 391 puntos en ciencias, superando los 349 puntos de quienes no la utilizan.
El impacto del ocio digital en el salón de clases
El análisis de los resultados de PISA 2025 pone el foco en un dato preocupante: entre 2022 y 2025, el porcentaje de alumnos en el país que pasan más de una hora al día en actividades de ocio con dispositivos dentro de la escuela saltó del 26 % al 39 %. Este incremento es el más alto registrado en toda la muestra analizada por la OCDE.
La diferencia en el rendimiento es drástica según el uso que se le dé a la tecnología en el aula:
- Los estudiantes que no usan dispositivos para el ocio en la escuela alcanzan los 404 puntos en ciencias.
- Aquellos que dedican entre cinco y siete horas al ocio digital en clase caen hasta los 317 puntos.
Esta distracción digital le está costando al sistema educativo dominicano 27 puntos en el área de ciencias, una cifra que duplica el impacto observado en otros países de la OCDE.
Normas que no se cumplen y la necesidad de criterio
Resulta paradójico que, a pesar de que el 77 % de los directores asegura que en sus escuelas el uso del celular está prohibido, el tiempo dedicado al ocio con dispositivos no ha dejado de crecer. Esto sugiere que el problema no es la falta de reglas, sino la dificultad para hacerlas cumplir y la gestión del tiempo dentro del aula.
La solución no parece estar en prohibir la tecnología o retirar los equipos, ya que esto perjudicaría a los alumnos que sí aprovechan estas herramientas para aprender. El desafío real radica en enseñar a los jóvenes a usar la inteligencia artificial con criterio y capacidad crítica, recuperando el control sobre el tiempo de estudio para evitar que el entretenimiento digital eclipse el aprendizaje académico.

