La Organización de los Estados Americanos (OEA) ha colocado al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en una situación de extrema vulnerabilidad tras la aprobación de una resolución clave. Durante la reunión de cancilleres celebrada el pasado 2 de octubre, se estableció la creación de un Grupo Ministerial de Seguimiento sobre Nicaragua, cuya misión principal es gestionar un diálogo directo y veloz con la cúpula gobernante, contemplando incluso una visita oficial al país.
Expertos señalan que este movimiento diplomático reduce el margen de maniobra de la pareja en el poder. Según el sociólogo y analista político Óscar René Vargas, la medida busca “fisurar más o aislar más al régimen”, señalando que la presión actual es tan intensa que los gobernantes nicaragüenses se ven obligados a buscar una salida a su situación política.
Posibles reacciones del régimen ante el aislamiento
Ante el incremento de la presión internacional, analistas prevén dos caminos posibles para la dictadura: un endurecimiento de la represión dentro de Nicaragua o la aceleración de un proceso electoral para los meses de marzo o abril del próximo año. Esta última opción requeriría nuevas modificaciones a la Constitución para intentar mitigar la presión externa.
Vargas sostiene que la resolución de la OEA no es un hecho aislado, sino un factor que acelera la fractura política del gobierno nicaragüense. “Esta resolución tiene un efecto que acelera la grieta. No es más de lo mismo, sino que es un punto que fragiliza más a Ortega y Murillo. Sus tiempos políticos se van acortando, es decir, su capacidad de resistencia para mantenerse en el poder se va acortando”, afirmó el especialista.
Acciones diplomáticas y respuesta de la comunidad internacional
El Grupo Ministerial tiene como objetivo verificar si el gobierno nicaragüense está dispuesto a colaborar con la restauración de la democracia y el respeto a los derechos humanos en un plazo de entre 30 y 60 días. No obstante, existe el temor de que se repita el precedente de 2018, cuando se le prohibió la entrada a un grupo de trabajo compuesto por potencias como Estados Unidos, Canadá, México y otros países de la región.
Por su parte, el doctor en Derecho y exfuncionario de la OEA, Guillermo Belt, advirtió que si la misión de seguimiento es rechazada, Estados Unidos podría actuar de forma independiente para proteger sus intereses de seguridad nacional en la zona. En este contexto de aislamiento, países como la República Dominicana ya han tomado medidas, como el cierre de su embajada en Managua, mientras que Panamá llamó a consultas a su embajador en julio de este año.

