Al cumplirse seis años de la llegada de Luis Abinader a la presidencia, la República Dominicana muestra un panorama de contrastes donde la estabilidad macroeconómica y las obras de infraestructura conviven con desafíos estructurales en las finanzas públicas y la presión económica sobre la población. Aunque la gestión gubernamental ha logrado hitos en inversión y transporte, el país enfrenta un incremento en el gasto corriente y un déficit fiscal que demanda una administración más eficiente de los recursos.
En términos económicos, la nación experimentó un crecimiento del 5.0 % en 2024, seguido de una desaceleración al 2.1 % en 2025. No obstante, los datos de 2026 muestran una recuperación con un crecimiento acumulado del IMAE de 4.5 %, lo que indica señales positivas de dinamismo, aunque todavía no se consideran suficientes para resolver los problemas de fondo de la economía nacional.
Desafíos en el manejo del presupuesto y el déficit
El análisis de la ejecución presupuestaria revela un incremento tanto en los ingresos como en los gastos del Estado. Durante 2024, el Gobierno Central registró ingresos por cerca de RD$1,214.9 mil millones y gastos de RD$1,446.5 mil millones, generando un déficit fiscal del 3.1 % del PIB. Para 2025, a pesar de que los ingresos subieron a RD$1,248.2 mil millones, los gastos escalaron más rápido hasta alcanzar los RD$1,521.6 mil millones, elevando el déficit a RD$273.4 mil millones, un aumento del 18 % respecto al año anterior.
La tendencia continúa en 2026. Hasta finales de septiembre de este año, los ingresos acumulados rondaban los RD$966.3 mil millones frente a unos gastos de RD$1,176.4 mil millones, manteniendo un saldo negativo de aproximadamente RD$210 mil millones. La estructura del presupuesto de este año es preocupante, ya que el 87 % de los fondos se destina a gastos corrientes, dejando apenas RD$215.3 mil millones para gastos de capital e inversión productiva.
Presión de la deuda y gestión de servicios públicos
El pago de intereses de la deuda pública se ha convertido en un factor de presión para las finanzas del país. En 2025, el servicio de la deuda alcanzó los RD$275.6 mil millones, lo que representó el 21 % del gasto corriente. Este monto limita la capacidad del Estado para destinar recursos a sectores esenciales como salud, educación, seguridad y transporte.
En cuanto a la gestión de instituciones, el caso del Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) ha servido para observar la capacidad de recuperación estatal. Tras reportar un déficit acumulado cercano a los RD$14,700 millones, la institución logró reducirlo en aproximadamente RD$1,034 millones durante 2025 y presentó un resultado preliminar positivo de RD$1,283 millones en el primer trimestre de 2026, lo que demuestra que la mejora institucional es posible.
Finalmente, el balance de este periodo de gobierno resalta que, si bien existen avances en modernización y estabilidad, el bienestar ciudadano se ve afectado por el alto costo de los alimentos, la electricidad y la seguridad. El reto para la administración dominicana se centra en transformar el crecimiento económico en una mejora real de la calidad de vida y en pasar de un modelo de mayor gasto a uno de mejor administración de los recursos públicos.
