El gestor cultural Danilo Ginebra plantea la urgencia de transformar la gestión de la cultura en el país, pasando de una administración basada en eventos aislados a una política de Estado con continuidad y compromiso real. A 26 años de cuestionamientos institucionales, el análisis subraya que la construcción de la nación requiere que el conocimiento y la cultura se asuman como herramientas de servicio público y responsabilidad social.
La reflexión destaca que el verdadero homenaje a figuras como Pedro Henríquez Ureña no debe limitarse a la mención académica, sino a la aplicación de su pensamiento en la formación de ciudadanos y la protección del patrimonio nacional. Ginebra señala que existe una brecha entre el pensamiento intelectual y la acción concreta que afecta el desarrollo del país.
Independencia y colaboración con el Estado
El texto establece que, si bien la cultura requiere de recursos públicos, los sectores creativos deben mantener su libertad crítica. Se propone un modelo de sociedad madura donde la comunidad cultural pueda colaborar con la gestión gubernamental, pero también tener la capacidad de cuestionarla, exigir transparencia y proponer alternativas para fortalecer la democracia.
Asimismo, se enfatiza que el conocimiento debe trascender el beneficio personal o el prestigio individual para convertirse en un pilar de la construcción institucional dominicana.
Un compromiso compartido por la sociedad
El análisis concluye que la responsabilidad de saldar la deuda cultural no recae exclusivamente en el Gobierno, sino que es un deber colectivo que involucra a:
- Partidos políticos y universidades.
- Intelectuales, artistas y gestores culturales.
- Empresas, fundaciones y medios de comunicación.
- La sociedad civil y la ciudadanía en general.
Finalmente, se hace un llamado a dejar atrás la búsqueda de culpables para enfocarse en la voluntad de construir proyectos conjuntos que garanticen la libertad de creación y la memoria histórica de la República Dominicana.

