La XX Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, que conmemora su cuadragésimo aniversario, destaca la colaboración entre profesionales argentinos y la nación china mediante la exposición central titulada “Habitar”. El evento, que se lleva a cabo en el Museo Nacional de Bellas Artes, pone de relieve cómo el diseño urbano y la innovación tecnológica sirven como puentes de cooperación internacional entre ambos países.
Proyectos argentinos en territorio chino
Dentro de la muestra, sobresale el trabajo de estudios argentinos que han logrado posicionarse en el mercado asiático. Un ejemplo clave es el “Master Plan ciudad Chizhou”, desarrollado por Vila Arquitectos para la provincia de Anhui, el cual forma parte de la reflexión sobre la ocupación de los territorios en la Bienal.
Asimismo, el estudio KLM Arquitectos, conformado por Kelly, Lestard y Maldonado, fue galardonado con el primer premio en un concurso internacional para el Centro de Ciencia y Tecnología de Beijing. Este proyecto de unos 26,000 metros cuadrados se realizó en conjunto con el Beijing Institute of Architectural Design (BIAD), una institución de alto prestigio en China.
Hernán Maldonado, socio de KLM Arquitectos y académico de la UBA, ha mantenido un vínculo constante con China desde 2010, participando en el diseño de hoteles, viviendas y planes urbanos. Su trayectoria también dio lugar a la obra “Miradas sobre Beijing”, un libro que analiza la transformación de la capital china y que fue presentado recientemente en el Museo de Arquitectura de Buenos Aires.
Innovación en entornos extremos: la Antártida
Otro pilar de la Bienal es la sección “Habitar lo Extremo: Una biografía arquitectónica de la Antártida”, la cual analiza cómo la arquitectura debe adaptarse a condiciones climáticas severas, como vientos intensos y temperaturas bajo cero. La muestra utiliza la ciencia y la tecnología para entender cómo construir en zonas de aislamiento total.
En este contexto, se destaca la estación científica china Qinling, situada en la isla Inexpressible. Inaugurada en febrero de 2024, esta instalación de 5,244 metros cuadrados utiliza un diseño inspirado en la constelación de la Cruz del Sur para facilitar la circulación del viento y evitar la acumulación de nieve, garantizando la seguridad de las operaciones científicas.
La estación Qinling emplea sistemas modulares fabricados en China para agilizar el montaje en el continente blanco y utiliza energías renovables, como la solar y la eólica, para reducir su dependencia externa. Este tipo de avances tecnológicos abre la puerta a un intercambio de conocimientos vital entre Argentina, país con gran presencia antártica, y China.

