La capacidad de los partidos opositores en la República Dominicana para presentarse como un bloque unido o de forma dispersa marcará el rumbo de las elecciones de 2028. Una fragmentación de las fuerzas opositoras facilitaría el camino para el Partido Revolucionario Moderno (PRM), dándole una ventaja estratégica sin importar el nombre de su candidato presidencial para los próximos comicios de mayo.
Aunque Miguel Vargas Maldonado, presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), asegura estar gestionando la creación de un frente común, la consolidación de este pacto todavía se percibe lejana. El dirigente ha señalado que ha mantenido encuentros individuales con Leonel Fernández, líder de la Fuerza del Pueblo (FP), y con Danilo Medina, presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), indicando que hay apertura para el diálogo entre las distintas facciones.
Complejidad en la recomposición opositora
El proceso de unificación enfrenta obstáculos internos, especialmente dentro del PLD, donde existen grupos que apoyan la reunión de fuerzas y otros que se oponen rotundamente. En el panorama actual, la Fuerza del Pueblo goza de una mayor fuerza electoral en comparación con el PLD, organización que intenta recuperarse tras la pérdida de militantes ocurrida entre los años 2020 y 2024.
En este escenario, el expresidente Danilo Medina ha adoptado un rol de crítica constante hacia la gestión gubernamental, a pesar de que la Constitución le impide postularse nuevamente a la presidencia. Por otro lado, Leonel Fernández enfrenta el reto de buscar la candidatura presidencial en un contexto político distinto al que vivió en su primer triunfo en 1996. Aunque el senador Omar Fernández goza de buena imagen entre el electorado, la cúpula de la FP no parece inclinarse para que él lidere la boleta en 2028.
Estrategias de cara a las elecciones
Por su parte, el PLD analiza perfiles como los de Gonzalo Castillo y Francisco Javier García con la intención de recuperar terreno frente a la Fuerza del Pueblo. Mientras tanto, el PRM mantiene una posición de ventaja, consciente de que la falta de cohesión en la oposición es un elemento que favorece su continuidad en el poder.
En paralelo, la administración actual trabaja en la construcción de alianzas estratégicas con el objetivo de lograr una victoria en la primera vuelta y evitar un balotaje, atendiendo a los cambios en las preferencias de los votantes.

