La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, presentó su renuncia al cargo y dejará sus funciones el próximo 7 de febrero. El anuncio de su salida anticipada, que ocurre nueve meses antes de que concluyera su mandato original, se produjo en un momento de alta presión en los mercados financieros y ante la incertidumbre por el repunte de la inflación en la región.
La dimisión fue comunicada el jueves, apenas unas horas antes de que la institución decidiera mantener los tipos de interés en el 2,5%. Lagarde explicó a los 26 integrantes del consejo de gobierno que su decisión busca obtener “mayor libertad para expresar sus opiniones” sobre temas ajenos a la política monetaria, debido a que no podía “mantenerse neutral” frente a la situación política en Francia.
Candidatos para la sucesión y contexto político
Tras la salida de Lagarde, el Consejo Europeo será el encargado de designar a su sucesor. En este escenario, se han perfilado dos nombres principales: Klaas Knot, exgobernador del banco central de los Países Bajos, quien cuenta con el respaldo del gobierno holandés, y Pablo Hernández de Cos, director general del Banco de Pagos Internacionales y exgobernador del Banco de España, apoyado por España.
La búsqueda de un nuevo liderazgo ocurre en un clima de tensión por las finanzas públicas de Francia, de cara a las elecciones presidenciales de abril. La preocupación de los inversores se ha intensificado tras alcanzar el 5% el costo de endeudamiento a largo plazo en dicho país, una cifra no vista desde el año 2002.
Perspectivas sobre la política monetaria
A pesar de su renuncia, Lagarde dio señales sobre el futuro de las tasas de interés. Durante una rueda de prensa, sugirió que es probable un nuevo incremento de los costes de endeudamiento en la reunión del 17 de diciembre. Al respecto, comentó:
“Si la evaluación que tenemos hoy no se ve invalidada por acontecimientos significativos, la dirección que tomaremos es clara”
Asimismo, la funcionaria advirtió a las naciones con altos niveles de deuda que deben considerar en su planificación fiscal que los tipos de interés podrían permanecer elevados durante un tiempo prolongado. Por su parte, el economista Holger Schmieding, de Berenberg, señaló que esta salida no debería alterar la gestión de riesgos del BCE o sus políticas actuales.
Nuevos horizontes para Lagarde
La salida de la presidenta de 70 años coincide con otros movimientos en la cúpula del BCE, como la partida de Isabel Schnabel hacia el FMI. En cuanto al futuro profesional de Lagarde, existen fuertes indicios de que podría asumir la presidencia del Foro Económico Mundial (WEF), tras las votaciones previstas para finales de este mes en dicho organismo.

