Yailin La Más Viral ha decidido llevar su romance al siguiente nivel y lo hizo de la forma más permanente: se tatuó el nombre de su novio Yoanki en el dorso de la mano. La cantante dominicana compartió este martes en sus historias de Instagram una foto desde el interior de su Lamborghini rosa donde se lee claramente el nombre de su pareja grabado en su piel.
El gesto no es unilateral. Yoanki, barbero dominicano de 25 años, lleva tatuada la mirada de Yailin en su propia mano. Dos personas, dos tatuajes, un mismo mensaje: esto va en serio.
La imagen es puro estilo Yailin: antebrazo tatuado, uñas nude, pulsera de diamantes y las manos sobre el volante de un Lamborghini Huracán Spyder rosa fucsia valorado en más de 300,000 dólares que se regaló a sí misma por su cumpleaños número 24, celebrado el 4 de julio.
Una semana de lujo y amor
La semana ha sido un despliegue sin frenos. Unos días atrás, la pareja disfrutó de vacaciones familiares en Playa Ermitaño, en Samaná, República Dominicana, junto a Cattleya, la hija de la artista. Un día después, el cumpleaños, en el que se mostraron cómplices y de lo más enamorados.
Yailin presentó a Yoanki oficialmente el 26 de mayo en el programa dominicano «Planeta Alofoke», donde no escatimó en sinceridad: «Diablo, ese hombre me tiene mala», dijo entre risas ante las cámaras.
Desde entonces, la relación ha escalado a velocidad de Lamborghini. La pareja también ha sido vista asistiendo juntos a un servicio religioso en la congregación Zona de Milagros Capital, en Santo Domingo, lo que deja claro que el vínculo va mucho más allá de las fotos en redes.
Un nuevo capítulo tras Tekashi
Este es el primer romance que Yailin confirma públicamente desde su separación de Tekashi 6ix9ine en agosto de 2024, cuando declaró ser «una mujer libre, trabajadora y soltera». Dos años después, ni libre ni soltera: tatuada y enamorada.
2026 ha sido un año de transformaciones para la artista, cuyo nombre real es Jorgina Lulú Guillermo Díaz: se quitó los implantes mamarios en junio, reveló públicamente que perdió un segundo bebé, y ahora estrena amor grabado a fuego —o más bien, a tinta— en la piel.

