La llegada de figuras de la talla de Katy Perry, Don Omar y Juan Luis Guerra al país marca un punto clave para evaluar cómo los espectáculos masivos pueden dinamizar la economía dominicana. Con el anuncio del Festival Presidente por parte del presidente Luis Abinader, se abre la oportunidad de transformar el fervor de los fanáticos en un motor que impulse el consumo en hoteles, restaurantes y otros servicios locales.
El reto principal para la nación es lograr que este entusiasmo se traduzca en estancias más largas y un mayor flujo de visitantes. El país cuenta con la infraestructura necesaria, incluyendo estadios y teatros con capacidad para miles de personas, lo que permite que un evento no sea solo un concierto, sino una experiencia integral que moviliza transporte, hospedaje y alimentación.
El impacto económico de la música
El potencial de estos eventos es enorme gracias al efecto multiplicador que generan. Según datos de Oxford Economics, por cada US$ 100 que un espectador gasta en su entrada, se producen unos US$ 335 en gastos indirectos. Esto demuestra que el beneficio financiero de un show va mucho más allá de lo que se recauda en la taquilla.
Para la experta en marketing turístico, Magaly Toribio, la competencia global exige que los destinos ofrezcan experiencias únicas. Ella señala que:
“Los destinos turísticos más competitivos ya no son necesariamente los que cuentan con playas ideales o grandes hoteles, sino aquellos que pueden ofrecer experiencias inolvidables, únicas y reales”.
Toribio añade que los eventos culturales y de entretenimiento son herramientas clave para diversificar los mercados que visitan el país y aumentar la duración de las visitas.
Experiencias que alargan la estancia
El informe “Caribbean Travel Trends 2026” refuerza esta idea, posicionando a los eventos como piezas fundamentales para atraer distintos perfiles de viajeros. Un ejemplo de esto es el CARIFESTA XV, donde los turistas no solo asistieron al evento, sino que extendieron su estancia entre cuatro y siete noches para disfrutar de otras actividades.
En este sentido, el economista Huáscar Jiménez puso como ejemplo el éxito del Carnaval de Barranquilla en Colombia, donde una inversión de US$ 4.6 millones generó ganancias por US$ 108 millones en 2020. Para República Dominicana, la ventaja es que ya cuenta con una base sólida, siendo Santo Domingo reconocida por la Unesco como Ciudad Creativa de la Música.
Datos sobre el turismo musical
Aunque todavía es un segmento pequeño, el movimiento ya es real. Entre enero y octubre de 2023, más de 11,000 extranjeros visitaron el país motivados por conciertos. De este grupo, el 83 % eran turistas internacionales y el 17 % dominicanos que viven fuera. Los principales mercados que viajan por este motivo son Estados Unidos (82 %), seguido de Puerto Rico (6 %) y Canadá (4 %), con un promedio de estancia de cinco días.
Finalmente, la culturóloga Sandra Mustelier Ayala recalca la importancia de integrar la cultura en las políticas públicas de forma profunda. Según ella:
“La cultura no debe concebirse como un valor añadido al turismo, no como un simple espectáculo”.
El objetivo final es que los visitantes no solo lleguen por el show, sino que encuentren razones para conocer y consumir la identidad completa del país.

