La duquesa de Sussex, Meghan Markle, está en pláticas para volver a la actuación con un papel en la producción de Netflix titulada ‘The Gentlemen’. Según reportes de medios británicos este viernes, las negociaciones se encuentran en una etapa temprana y todavía no se sabe qué tipo de personaje interpretaría la exestrella de la serie ‘Suits’.
De concretarse, Markle se integraría al elenco de la tercera temporada de esta serie creada por Guy Ritchie, la cual trata sobre un duque que termina metido en el mundo del narcotráfico. Aunque la segunda temporada está programada para estrenarse el 3 de septiembre, la renovación formal de la serie aún no se ha confirmado.
Regreso al Reino Unido y nuevos proyectos
Este posible retorno a las pantallas coincide con un movimiento importante en la vida personal de los duques. Se informa que el príncipe Enrique ha decidido trasladar su residencia, junto a Meghan y sus hijos Archie y Lilibet, desde Estados Unidos de vuelta al Reino Unido. Este cambio de domicilio ocurriría tras recibir Markle la oferta laboral para este proyecto actoral.
La pareja ya habría gestionado la inscripción escolar de sus hijos y planean vivir en una propiedad privada fuera de Londres, aunque no se ha revelado la ubicación exacta. Además de la actuación, se espera que durante su estancia en suelo británico, Markle busque expandir el impacto internacional de As Ever, su marca de cocina y estilo de vida que actualmente opera desde Estados Unidos.
Antecedentes y gastos de seguridad
La carrera de Markle en la actuación quedó pausada en 2018, año de su matrimonio con el príncipe Enrique, tras participar durante siete temporadas en la serie legal ‘Suits’ como la abogada Rachel Zane. Recientemente, tuvo una aparición breve en la comedia Close Personal Friends, donde se interpreta a sí misma junto a Lily Collins y Brie Larson.
Sin embargo, el posible regreso de los Sussex al Reino Unido también genera dudas sobre quién cubrirá los gastos de su protección. Tras dejar la monarquía en 2020, la seguridad oficial les fue retirada, y se estima que mantener un esquema de protección privado podría costar cerca de 5 millones de libras anuales, una cifra que en su momento era cubierta por los contribuyentes británicos.

