La República Dominicana ha logrado salir oficialmente del mapa mundial del hambre, alcanzando la estadística de “hambre cero” según los datos más recientes de la FAO. Este hito sitúa al país como el sexto de América Latina en conseguir que la subalimentación crónica afecte a menos del 2.5% de su población, consolidando un proceso de mejora que se ha extendido por más de veinte años.
El informe “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026”, publicado por agencias de las Naciones Unidas, destaca que este avance es el resultado de una combinación de políticas económicas, agrícolas y de protección social. El país pasó de tener a una de cada cinco personas con hambre en 2004, tras la crisis bancaria de ese año, a alcanzar este nuevo estándar de seguridad alimentaria en 2026.
Un proceso de transformación económica y social
La evolución hacia este objetivo ha ocurrido bajo distintas administraciones, desde el gobierno de Leonel Fernández en 2004 hasta la gestión actual del presidente Luis Abinader. Expertos señalan que el crecimiento económico, impulsado por el turismo, las zonas francas y las remesas, ha servido de base para que el Estado implementara programas de asistencia directa.
Entre las herramientas que han permitido este cambio se encuentran:
- Programa de Alimentación Escolar (PAE): Que garantiza desayuno, almuerzo y merienda en escuelas públicas.
- Programa Aliméntate: Una tarjeta electrónica para familias en situación de vulnerabilidad que permite comprar alimentos en colmados.
- Subsidios y apoyo agrícola: Incluyendo el Bono Gas, los Comedores Económicos y el incentivo a la producción local mediante financiamiento y tecnificación.
Manuel Robles, director de la Secretaría Técnica para la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional, afirmó que “el hambre cero llegó antes de lo que pensábamos”, subrayando que la voluntad de realizar un sacrificio fiscal para financiar estos programas fue clave para el éxito.
Desafíos pendientes en la nutrición
A pesar de la victoria estadística, la realidad cotidiana presenta matices. La economista Maribel Suero Castillo, del Colegio Dominicano de Economistas, advirtió que existe una desconexión entre los indicadores internacionales y la distribución real del ingreso en el país.
Actualmente, el gran reto de la nación es combatir la inseguridad alimentaria “moderada o severa”, un fenómeno que afecta al 41.3% de la población. A diferencia del hambre crónica, este problema no se trata de la falta de calorías, sino de la dificultad de las familias para acceder de manera constante a alimentos que sean nutritivos y de calidad.

