El panorama electoral de la República Dominicana con miras al 2028 se presenta sumamente complejo debido al crecimiento de los votantes independientes y a los altos índices de abstencionismo. Según un análisis del historiador y economista Bernardo Vega, el desencanto de la ciudadanía con los partidos tradicionales y sus liderazgos es el motor principal de este cambio en el comportamiento del electorado.
De acuerdo con los datos analizados, la figura del elector independiente ha pasado de representar apenas un 7% de la población en 1981 a un impresionante 44% en la actualidad. Esta transformación, sumada a que en los comicios de 2024 la abstención alcanzó el 46%, genera un entorno de gran dificultad para predecir resultados electorales con precisión.
Desafíos de la participación ciudadana
La falta de interés en la política, la desconfianza en el sistema y la percepción de corrupción se señalan como las causas de que casi la mitad de los votantes decidan no acudir a las urnas. Este fenómeno es especialmente marcado en la diáspora dominicana, donde la participación apenas llegó al 19% en el último proceso electoral, lo que representa un desafío para la eficiencia de las oficinas de la Junta Central Electoral en el extranjero.
Además de la desafección política, la ciudadanía manifiesta preocupaciones crecientes por temas como la violencia, el desempleo y el elevado costo de la vida, factores que condicionarán las próximas contiendas.
Configuración de las fuerzas políticas
En cuanto a la oferta electoral, se prevé que el menú de candidatos para 2028 sea limitado en términos de novedad. Es probable que las principales opciones provengan de figuras que ya han ocupado la presidencia anteriormente, como es el caso de los aspirantes de la Fuerza del Pueblo y el PLD. Ante este escenario, se estima que el partido oficialista, el PRM, buscará consolidar alianzas con fuerzas menores y sectores influyentes para asegurar una victoria.
Por otro lado, la fragmentación entre el PLD y la Fuerza del Pueblo podría determinar el orden de los partidos en la contienda, ya que la falta de unidad entre sus líderes podría impedir una coalición efectiva.
Factores externos e influencia internacional
El análisis también contempla la influencia de la política internacional, específicamente el papel que pueda jugar Estados Unidos. Se observa que la postura de figuras como Donald Trump respecto a candidatos latinoamericanos es un factor nuevo que podría influir en la opinión pública dominicana, generando reacciones diversas entre quienes ven en ello un respaldo necesario y quienes lo perciben como una intervención externa no deseada.
