Rubén Vargas, delantero suizo de origen dominicano, tomó la decisión de representar a Suiza en un momento en que la Federación Dominicana de Fútbol (Fedofútbol) atravesaba su peor crisis institucional. El futbolista, que nació en Suiza y se formó allí, debutó con la selección absoluta helvética en septiembre de 2019, justo cuando la Fedofútbol estaba intervenida por la FIFA por un escándalo de corrupción que terminó con la expulsión de Osiris Guzmán.
En ese entonces, la selección dominicana jugaba en la Liga B de la Liga de Naciones de Concacaf y perdía contra selecciones menores como Montserrat y Santa Lucía. El resultado más ilusionante fue un triunfo 1-0 sobre El Salvador, con un cabezazo de Jairo Bueno en Santiago, aunque en la vuelta en San Salvador cayeron 2-0. La diferencia de nivel entre ambas selecciones era abismal.
El llamado de Suiza y la conexión dominicana
Elimelec Santos, encargado de identificar a hijos de dominicanos en el extranjero, confirmó a Diario Libre que hubo acercamientos e interés de Vargas por jugar para República Dominicana. Según Transfermarkt, el delantero posee doble nacionalidad y en su cuenta de Instagram muestra las banderas suiza y dominicana.
Sin embargo, la oportunidad de representar a Suiza, donde nació, creció y se formó como futbolista, era demasiado tentadora. Con opciones reales de disputar la Eurocopa y la Copa del Mundo, como finalmente ocurrió en 2021, 2022, 2024 y 2026, la decisión parecía lógica. Pedirle que renunciara a esa oferta para sumarse a una selección dominicana que ni siquiera jugaba amistosos en fechas FIFA no era justo.
La herencia deportiva de Vargas
En una entrevista de 2021 con el diario suizo Blic, Fabienne Della Giacoma, madre italosuiza de Vargas, contó que el delantero a los tres años no soltaba un bate de béisbol y corría como si la pelota fuera su sueño. Era lo que le enseñaba su padre Víctor, dominicano que jugó béisbol semiprofesional y golf, deportes a través de los cuales conoció a la madre del futbolista, una exgimnasta que participó en un Europeo. La pareja se separó cuando él era pequeño.
Vargas no esconde su dominicanidad. Así se le identifica en España, donde juega con el Sevilla. Habla un español fluido. Por cada cuestionamiento a sus publicaciones en redes sociales, muchos salen en su defensa, especialmente de la diáspora que entiende lo que es nacer fuera y amar a su país de origen.

