El cacao se ha consolidado como un motor de sostenibilidad en República Dominicana y como una herramienta de autonomía para mujeres rurales en Perú, según destacaron organizaciones no gubernamentales en el marco del Día Internacional del Cacao.
En Perú, la Fundación Taller de Solidaridad, junto a su socia local Radio Cutivalú y con financiamiento de la Generalitat Valenciana, impulsa el proyecto ‘Juntas por la Igualdad’, que beneficia a 120 mujeres emprendedoras en Piura. En esa región, el 41,2% de las mujeres carece de ingresos propios, por lo que el emprendimiento femenino se presenta como una vía para romper la dependencia económica.
Historias de transformación en Piura
Una de las beneficiarias, Erika, solía cosechar cacao y venderlo a intermediarios a precios bajos. Tras asistir al Salón del Cacao en Lima, cambió su enfoque y comenzó a transformar el producto. Su primer gran pedido surgió cuando preparó chocolatada navideña para la escuela de su hijo, lo que derivó en la producción de 50 tabletas de chocolate. Actualmente, cuenta con un negocio reconocido a nivel municipal y ha participado en ferias departamentales.
Erika planea abrir una tienda física y desarrollar productos como chocomiel o cacao para mujeres con menopausia. A las mujeres de su comunidad les dice: “Que no importa si el esposo gana bien. Que salgan, que rompan esa jaula de oro. Que se sequen esas lágrimas. Que ya basta. Que se levanten. Porque no hay ningún héroe que vaya a venir a rescatarte. La única que puede rescatarte eres tú misma”.
Avances en Monte Plata, República Dominicana
En la provincia dominicana de Monte Plata, el proyecto ‘Cacao Trace’, financiado por la Unión Europea, ha fortalecido a 734 productores y 19 organizaciones para cumplir con el Reglamento Europeo sobre productos libres de deforestación (EUDR). La iniciativa, impulsada por la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), CODESPA y Kruger Corp, busca que las nuevas exigencias ambientales no se conviertan en una barrera para los pequeños agricultores.
Entre los resultados del proyecto destaca el desarrollo de K-Blockchain, una plataforma que registra la trazabilidad del cacao desde las fincas para verificar su origen y cumplir con los estándares europeos. Además, más de 300 productores participaron en programas de fortalecimiento empresarial y educación financiera, de los cuales 215 obtuvieron certificación.
El productor Pedro Salazar señaló: “El mercado nos exige una producción más amigable con el medio ambiente, ya que es nuestra casa común. Invito a la juventud a producir cacao de manera sostenible porque hay mucho futuro en este sector”. Por su parte, Felicia Evangelista afirmó que “el mercado libre de deforestación abre las puertas al mercado europeo”.
Aunque el proyecto entra en su fase final, las comunidades continuarán trabajando para consolidar certificaciones, fortalecer la plataforma blockchain y ampliar oportunidades comerciales para que más pequeños productores accedan a mercados internacionales que demandan cacao sostenible.

