El activista social y escritor Hanna Bueno advierte que la seguridad ciudadana se ha convertido en el principal botín del debate electoral en República Dominicana, donde la oposición instrumentaliza cada hecho delictivo para desprestigiar a las instituciones. En un artículo de opinión, Bueno sostiene que la verdadera madurez democrática exige blindar a la Policía Nacional de las pasiones partidistas y tratar la seguridad como una política de Estado, no como un tablero de campaña.
Bueno, quien asegura haber sufrido tanto el abuso policial como la delincuencia común, señala que la seguridad ciudadana se ha convertido en el botín favorito del debate electoral dominicano. Afirma que desde la oposición, cada hecho delictivo de impacto o cada baja civil en operativos se instrumentaliza para alimentar una campaña sistemática de desprestigio institucional. El activista advierte que desgastar la moral de los agentes para arrancar puntos electorales es un acto de canibalismo político que debilita la estructura que protege a los dominicanos.
Avances y desafíos en la seguridad
Bueno reconoce que la Policía Nacional ha mejorado notablemente desde las prácticas arbitrarias de los años 90, con avances en profesionalización, transparencia y acercamiento comunitario. Sin embargo, señala que la delincuencia y la violencia social han experimentado una evolución paralela, lo que subraya que los problemas actuales son de índole estructural y no exclusivos de la institución.
Las estadísticas oficiales de la Fuerza de Tarea Conjunta reflejan que contener la criminalidad es una tarea titánica. Las autoridades informaron que la tasa acumulada de homicidios por cada 100,000 habitantes experimentó un descenso técnico notable al corte del 22 de junio de 2026, situándose en un mínimo histórico de 6.98, lo que representa una reducción acumulada del 44.3% en comparación con el 12.54 registrado en el mismo período de 2023. No obstante, el reporte oficial derriba el mito urbano de que las bandas delictivas son el motor principal de la sangre en el país: el 59% de las muertes violentas se originan directamente por conflictos sociales entre particulares y problemas de convivencia ciudadana, dejando a los delitos asociados a la delincuencia común en un 15% y al crimen organizado en planos minoritarios.
Al desglosar este panorama, los datos de la Policía Nacional Dominicana revelan que el 73.4% de estos casos corresponden a riñas callejeras y de bares, el 19.2% a violencia intrafamiliar y un 7.8% a disputas diversas. La Procuraduría General de la República (PGR) advirtió una preocupante tendencia: “Alrededor del 90 por ciento de las amenazas denunciadas en el país son de muerte y constituyen el principal detonante de los homicidios relacionados con conflictos sociales; disputas aparentemente menores por estacionamientos, ruidos o linderos terminan en tragedias fatales causadas por los propios ciudadanos”.
Violencia de género y otros desafíos
Donde las fronteras del patrullaje se desvanecen por completo es detrás de las puertas del hogar dominicano. Al cierre del primer semestre de 2026, la Fundación Vida Sin Violencia reportó 47 feminicidios íntimos, un repunte drástico del 74% frente al mismo periodo del año anterior. La carga burocrática y judicial de este flagelo es masiva; de acuerdo con los registros de la PGR, los delitos de violencia de género, intrafamiliar y sexual acaparan más de 73,295 denuncias anuales, representando casi el 89% del volumen total de denuncias nacionales.
Como ha señalado la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, “los conflictos sociales causan más muertes que la delincuencia”, lo que obliga al Estado a concentrar esfuerzos urgentes en fortalecer la convivencia y las herramientas de mediación ciudadana. Bueno destaca que la ministra está librando una batalla campal de frente, intentando empujar reformas estructurales profundas en una maquinaria viciada por décadas.
El activista concluye que la reforma policial será estéril si la sociedad misma no se reforma, y advierte que destruir la credibilidad de la Policía Nacional por conveniencia política o falsa moral es empujar al país hacia el caos.

