Cuatro de las principales organizaciones mundiales en robótica y automatización formalizaron un acuerdo de colaboración a largo plazo para promover políticas públicas que aceleren la automatización, la competitividad industrial y el desarrollo del talento. La firma de la Declaración de Barcelona sobre Robótica y Automatización 2026 se realizó con el objetivo de posicionar la robótica como una prioridad estratégica para el desarrollo económico, industrial y social a nivel global.
El acuerdo representa un avance significativo respecto a la declaración presentada el año pasado, transformando una visión compartida en un marco permanente de colaboración internacional. Las organizaciones firmantes se comprometen a trabajar conjuntamente con gobiernos, industria e instituciones públicas para fomentar el desarrollo y la adopción de la robótica y la automatización.
Firmantes y representación global
La declaración fue suscrita por la Asociación Española de Robótica y Automatización (AER Automation), A3 – Association for Advancing Automation (Estados Unidos), la Federación Internacional de Robótica (IFR) y VDMA Robotics + Automation (Alemania). En conjunto, estas entidades representan a más de 3.000 empresas y organizaciones directamente involucradas en el sector de la robótica y la automatización a nivel mundial.
“Esta declaración representa un compromiso internacional para trabajar codo con codo con los gobiernos en la creación de un marco normativo que permita a la robótica alcanzar todo su potencial como motor de la competitividad, la sostenibilidad y el bienestar social”, afirmó Carlos Méndez, presidente de AER Automation.
Diez prioridades para los gobiernos
La Declaración de Barcelona sobre Robótica y Automatización 2026 establece diez prioridades dirigidas a los responsables políticos, independientemente de la estructura industrial de su país o del nivel de madurez en automatización. Estas incluyen: adoptar una estrategia nacional de robótica, mejorar las condiciones de inversión mediante política fiscal, que los gobiernos utilicen robots y no solo los regulen, incorporar la robótica en las escuelas, comunicar el impacto real en el empleo, invertir en robótica asistencial y de cuidados, hacer la robótica accesible para todos, regular de forma inteligente evitando costes innecesarios, apoyar normas internacionales en lugar de regionales, y cerrar la brecha entre la innovación y la escala.
El valor del acuerdo trasciende su contenido, ya que los signatarios asumieron un compromiso a largo plazo que incluye mantener un diálogo permanente con gobiernos e instituciones públicas, proporcionar conocimientos técnicos y datos del sector a los responsables políticos, publicar informes periódicos sobre los avances en la aplicación de las prioridades y abrir progresivamente la iniciativa a otras asociaciones de robótica y automatización del mundo.
A través de esta colaboración continua, la Declaración de Barcelona busca consolidarse como un marco de referencia internacional para la elaboración de políticas públicas sobre robótica y automatización en los próximos años.

