El triunfo de la selección española de fútbol en el Mundial de Estados Unidos, celebrado en el MetLife Stadium de Nueva York, desató una ola de celebraciones masivas en toda España. Decenas de miles de aficionados abarrotaron las calles, plazas y estadios para festejar la segunda estrella de La Roja, conseguida 16 años después del histórico título en Sudáfrica.
La emoción se sintió desde horas antes del pitazo inicial y se transformó en una fiesta nacional interminable. A pesar de los miles de kilómetros que separan a la Península Ibérica del escenario del partido, el país entero se volcó con el seguimiento y posterior triunfo del equipo dirigido por Luis de la Fuente.
Madrid y Barcelona, los epicentros del festejo multitudinario
La capital española fue uno de los puntos neurálgicos de la celebración. Cerca de 40,000 personas se congregaron en la emblemática Plaza de Colón y en Madrid Río, que durante el torneo se convirtieron en puntos de encuentro obligados para los seguidores. Otras 15,000 personas se reunieron en el Movistar Arena, mientras que bares, terrazas y establecimientos de ocio permanecieron repletos durante toda la jornada. Lugares como los Autocines Madrid y el Parque Warner también instalaron pantallas gigantes para que miles de aficionados disfrutaran del encuentro. En el resto de la Comunidad de Madrid, municipios del norte, sur, este y oeste habilitaron zonas especiales con música en vivo y actividades previas al partido.
Barcelona no se quedó atrás y vivió una jornada histórica. El Ayuntamiento instaló una gran pantalla en la plataforma Marina del Fòrum, donde unas 30,000 personas siguieron la final. Las celebraciones recordaron las vividas tras la semifinal frente a Francia en el Parc de Catalunya, en Sabadell, donde los saltos de los aficionados llegaron a generar vibraciones detectadas por un sismómetro de la Red Sísmica Educativa del instituto GEO3BCN-CSIC. La pasión volvió a repetirse en el anfiteatro del parque, completamente teñido de rojo por miles de camisetas de la selección.
Homenajes especiales en los pueblos de los protagonistas
La ciudad riojana de Haro, cuna del seleccionador Luis de la Fuente, vivió una jornada especialmente emotiva. Unas 5,000 personas se reunieron en el estadio que lleva el nombre del técnico para seguir la final. La ciudad se llenó de banderas españolas y pancartas con mensajes de apoyo, entre ellas una que rezaba: “La Rioja con la Roja. ¡Aúpa Luis, Haro está contigo!”, lema que también lució el Ayuntamiento en su fachada principal.
En la Comunidad Valenciana, la plaza del Ayuntamiento de Valencia y el nuevo Roig Arena acogieron a miles de aficionados. Sin embargo, uno de los momentos más emotivos se vivió en Foios, localidad natal de Ferran Torres, donde cientos de vecinos celebraron con euforia el gol que dio a España el título mundial. En el pequeño pueblo zamorano de San Marcial, vinculado familiarmente al guardameta Unai Simón, los habitantes de la pedanía, que apenas supera los 130 vecinos durante el año, llenaron el bar del pueblo para animar a la selección. En el Parque Central de Mataró, ciudad natal de Lamine Yamal, los seguidores aguardaban con especial expectación cada intervención del joven delantero. “En cuanto Lamine toque el balón, la gente va a gritar como nunca”, comentaron a EFE dos aficionados antes del comienzo del partido.
La localidad extremeña de Don Benito instaló dos pantallas gigantes en la Ciudad Deportiva que lleva el nombre de Pedro Porro. El recinto abrió varias horas antes del encuentro con música y actividades de animación. Tras el triunfo español, los aficionados celebraron el éxito del lateral, cuya carrera comenzó en las categorías inferiores del Gimnástico Don Benito.
Una ola de celebración que recorrió toda la geografía española
La fiesta se extendió por el resto del país. En Andalucía, ciudades como Sevilla, Málaga, Granada, Córdoba, Cádiz, Almería, Huelva y Jaén habilitaron pantallas gigantes y espacios públicos para seguir la final. En Zaragoza, unas 32,000 personas abarrotaron la Plaza del Pilar, una de las imágenes más icónicas de la jornada. En Galicia se instalaron pantallas gigantes en Santiago de Compostela, además de operativos similares en Ourense, Vigo, Pontevedra, A Coruña y Ferrol. Las celebraciones también alcanzaron a las Islas Canarias y Baleares. En Las Palmas de Gran Canaria, cerca de 8,000 personas disfrutaron de la final en la Plaza de la Música. En Castilla-La Mancha, Toledo llenó su plaza de toros, con capacidad para más de 8,000 espectadores, una iniciativa que también se replicó en Ciudad Real, Guadalajara y Albacete. También se instalaron pantallas gigantes en municipios catalanes como Santa Coloma de Gramenet, Cornellà de Llobregat, Castelldefels y Gavà, además de otras ciudades como Tarragona y Lleida.
La jornada también registró algunos altercados aislados. En Bilbao, manifestantes favorables a la selección vasca intentaron boicotear la pantalla gigante instalada por el Partido Popular en el parque de Doña Casilda. En Eibar, un grupo de encapuchados quemó una bandera de España en la plaza Unzaga, mientras que en Logroño un fallo técnico impidió la retransmisión del partido en la pantalla instalada en la plaza de la Diversidad, lo que obligó al Ayuntamiento a pedir disculpas a los asistentes. A pesar de estos incidentes, la conquista del segundo Mundial desató una celebración sin precedentes en España, donde millones de aficionados compartieron una noche que quedará grabada en la memoria colectiva del deporte español.

