La líder opositora venezolana, María Corina Machado, ha quedado marginada del proceso de negociación política que se desarrolla en Venezuela bajo la tutela del gobierno de Estados Unidos, un giro inesperado que contrasta con su papel protagónico en la lucha contra el chavismo. A pesar de haber sido la artífice de la campaña que llevó a la victoria electoral de la oposición en 2024, Washington ha optado por impulsar un diálogo con sectores del chavismo más dispuestos al acuerdo, relegando a la dirigente de Vente Venezuela a un segundo plano.
El nuevo esquema de negociación, que comenzó con una conversación telefónica entre Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional chavista, y la opositora Dinorah Figuera, es supervisado directamente por la administración del presidente Donald Trump. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha delineado una hoja de ruta de tres fases: estabilización, reconstrucción y, finalmente, la convocatoria a elecciones libres, un plan en el que Machado ha brillado por su ausencia.
El papel de Estados Unidos y el nuevo chavismo
Washington ha decidido no validar los resultados electorales de 2024 que dieron el triunfo a Edmundo González y a Machado, y en su lugar ha preferido trabajar con una facción del chavismo encabezada por Delcy Rodríguez, exvicepresidenta del depuesto Nicolás Maduro. Este nuevo chavismo, descrito como reciclado y obediente, se ha convertido en el interlocutor principal de Estados Unidos, que busca asegurar beneficios en el control de la producción petrolera y ventajas comerciales.
La exclusión de Machado ha generado malestar en sectores de la oposición. Henrique Capriles, quien no siempre ha coincidido con ella, ha reconocido que es la activista con mayor reconocimiento dentro del país y entre los casi 9 millones de venezolanos en la diáspora. Incluso Dinorah Figuera ha declarado que es necesario incluir a Machado en las negociaciones.
Desde el exilio, que se ha vuelto permanente a pesar de sus intentos por regresar a Venezuela, Machado ha señalado que, aunque no participa en esta mesa de diálogo, no se opone al plan del que fue excluida. El presidente Trump la ha descrito como “una mujer agradable”, pero sin “el apoyo ni el respeto en Venezuela”, una afirmación que contrasta con su victoria electoral y su capacidad de movilización.
Una odisea personal y política
La situación de Machado es la de una opositora errante, que en los momentos más desesperados ha contemplado regresar a Venezuela en una azarosa travesía por mar, tal como se marchó hace meses con ayuda de Estados Unidos. Su Ítaca, el objetivo de su regreso, parece ahora más lejano que nunca, sujeto a las decisiones de Washington. El proceso de negociación, que busca establecer un nuevo Consejo Nacional Electoral y un cronograma para elecciones en 2027, avanza con la expectativa de que produzca resultados y poco ruido, en las antípodas de la política venezolana tradicional.

