El Partido Revolucionario Moderno (PRM) celebrará el próximo 9 de agosto su Asamblea Nacional de Delegados, donde se ratificarán por aclamación a las autoridades nacionales que dirigirán la organización durante el período 2026-2028. En este proceso se confirmarán la presidencia, la secretaría general y otros cargos directivos, además de sumar cinco nuevos integrantes a la Dirección Ejecutiva como parte de la renovación anunciada por la organización. Este mecanismo de aclamación, donde las candidaturas surgen de consultas y acuerdos previos, funciona como la ratificación de un consenso político interno.
La importancia del liderazgo organizacional en los partidos políticos
Más allá del procedimiento, la renovación de los órganos de dirección partidaria abre una reflexión sobre el tipo de liderazgo que se decide fortalecer. La ciencia política diferencia entre el liderazgo electoral, que moviliza votos, y el liderazgo organizacional, que fortalece estructuras, forma cuadros políticos y garantiza la continuidad del partido entre elecciones. Sin esta segunda dimensión, difícilmente una organización política logra sostenerse en el tiempo, según el análisis de Ramieri Delgadillo S., quien escribe este artículo de opinión.
El artículo destaca que los liderazgos sólidos rara vez surgen de la improvisación, sino que son el resultado de años de organización, trabajo territorial y formación política. En este contexto, se menciona la trayectoria de Gloria Reyes, actual ministra de la Mujer, quien inició su carrera en la dirigencia juvenil, coordinó movimientos de jóvenes profesionales, fue diputada y vicepresidenta nacional del PRM, y lideró la transformación de Progresando con Solidaridad en Supérate. Su experiencia refleja una combinación de trabajo partidario, planificación estratégica y gestión pública.
Representación femenina y mérito político en la dirección partidaria
Durante una entrevista para un trabajo de investigación, Reyes señaló que “la campaña no se hace en tiempos electorales, sino en el día a día”, una frase que resume una visión de la política basada en el trabajo permanente y la cercanía con la militancia. También destacó que las mujeres enfrentan mayores exigencias para acceder a espacios de dirección y que construir una carrera política implica asumir causas concretas y generar alianzas. El artículo subraya que la representación femenina no debe limitarse a las candidaturas de elección popular, sino que debe incluir su presencia en los espacios donde se toman decisiones estratégicas.
La renovación de la Dirección Ejecutiva del PRM se presenta como una oportunidad para fortalecer esa representación desde el reconocimiento a trayectorias construidas con experiencia y capacidad de gestión, no como una concesión simbólica sino como una expresión de mérito político. El texto concluye que los partidos envían mensajes no solo cuando ganan elecciones, sino también cuando deciden quiénes los organizan, y que la ciudadanía demanda instituciones sólidas y liderazgos cercanos que reflejen experiencia y capacidad de gestión.

