El país enfrenta retos estructurales debido a la reducción de los nacimientos y el aumento de la población de edad avanzada, por lo que es urgente integrar estos factores en la planificación económica y social del Estado, advirtió el demógrafo José Miguel Guzmán. El especialista enfatizó que la nación cuenta con la información necesaria para anticipar estos cambios y debe comenzar a tomar decisiones de inmediato para mitigar su impacto.
“Si no actuamos no es porque no sabemos”
, sentenció Guzmán, subrayando que las variaciones en las proyecciones demográficas no deben ser una excusa para postergar las acciones gubernamentales y sociales necesarias.
Desafíos de la fecundidad actual
De acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadística, la tasa de fecundidad en el territorio dominicano se sitúa en 1.97 hijos por mujer, una cifra que ya se encuentra por debajo del nivel requerido para el reemplazo generacional. Guzmán señaló que este fenómeno es parte de una transformación global que responde a múltiples factores, tales como las dificultades económicas, el acceso a la vivienda, los niveles salariales, el cuidado de los hijos y la evolución del rol de la mujer en la sociedad.
El experto también mencionó que, aunque no hay una causa única, los cambios culturales y la influencia de las redes sociales en las aspiraciones y temores de la población podrían estar acelerando esta tendencia. Asimismo, destacó que este comportamiento se observa incluso en sociedades con mejores condiciones materiales y servicios de apoyo familiar.
Necesidad de políticas de apoyo familiar
En el marco de un estudio para el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Guzmán comentó que aún no se ha identificado una política que demuestre con evidencia suficiente un aumento significativo en la natalidad. No obstante, defendió la importancia de mantener y fortalecer medidas como las licencias de maternidad y paternidad, la protección de la lactancia y otras facilidades para la crianza.
El demógrafo argumentó que estas herramientas permiten que las responsabilidades del hogar se repartan de forma más justa entre hombres y mujeres, evitando que los costos de la crianza recaigan mayoritariamente en el sector femenino. También hizo un llamado a crear entornos que fomenten una participación más activa de los padres en el cuidado de sus hijos.
Impacto en la economía y la seguridad social
A pesar de la baja fecundidad, Guzmán explicó que la población no disminuirá de golpe debido a la inercia demográfica, la mayor supervivencia y los movimientos migratorios. Sin embargo, alertó que la salida de jóvenes del país reduce el potencial de nacimientos y genera incertidumbre en las proyecciones futuras.
Entre los principales riesgos identificados para el bienestar dominicano se encuentran:
- La informalidad laboral y la irregularidad en las cotizaciones, que ponen en riesgo las pensiones para la vejez.
- La vulnerabilidad de las mujeres debido a las interrupciones laborales por motivos familiares.
- La falta de sistemas de cuidado para adultos mayores, especialmente ante la emigración de sus familiares directos.
- La necesidad de fortalecer la prevención de enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión.
Finalmente, el especialista subrayó que la gestión gubernamental debe considerar estos cambios demográficos al tomar decisiones económicas para asegurar el desarrollo nacional y la estabilidad de los sistemas de salud y pensiones.

