Un reciente estudio regional revela que el panorama político en América Latina ha experimentado un giro hacia la derecha en los últimos dos años, aunque el respaldo al sistema democrático se mantiene estable en un 52%. El informe Latinobarómetro 2026 destaca que las decisiones de los votantes responden más a un enfoque pragmático que a convicciones ideológicas, buscando gobiernos que den resultados concretos.
La investigación, titulada «¿La crisis de la democracia liberal?», se basó en más de 19,000 entrevistas realizadas en 17 países entre mayo y junio de 2026. El documento registra un total de 12 procesos electorales presidenciales, de los cuales siete terminaron en cambios de partido en el poder desde el año 2024.
Cambios de mando y resultados ajustados
El mapa de alternancia política muestra cambios de signo en naciones como Panamá y Uruguay en 2024, seguidos por Bolivia, Chile y Honduras en 2025, y finalmente Perú y Colombia en 2026. En contraste, países como México, El Salvador y la República Dominicana no registraron cambios de mando en sus elecciones de 2024, mientras que Ecuador mantuvo la continuidad de Daniel Noboa.
El informe subraya que varias de estas contiendas fueron sumamente cerradas. En Perú, Keiko Fujimori se llevó la victoria con un 50,13% frente al 49,86% de su rival; en Colombia, Abelardo de la Espriella ganó con un 50,49%, y en Chile, José Antonio Kast alcanzó un 58% de los votos.
La nueva organización política regional
De acuerdo con la clasificación de los autores, la geografía política actual divide a los 18 países estudiados en cuatro bloques: tres dictaduras (El Salvador, Venezuela y Nicaragua), cuatro gobiernos de extrema derecha (Colombia, Chile, Perú y Argentina), siete de centro o centroderecha (que incluye a la República Dominicana, Costa Rica, Honduras, Bolivia, Panamá, Ecuador y Paraguay) y cuatro de izquierda (México, Brasil, Guatemala y Uruguay). Bajo esta estructura, la derecha tiene el control en 11 naciones.
El estudio señala que este movimiento hacia la derecha no es una cuestión de doctrina, sino un castigo hacia los gobiernos que no cumplieron con las expectativas. La autora del informe explica que
“no están eligiendo una ideología, están eligiendo un gobierno que cumpla”
, señalando que la izquierda es la corriente que más ha perdido terreno ante este comportamiento electoral.
Desconfianza institucional y riesgos democráticos
El malestar social es evidente en las cifras: el 73% de los latinoamericanos siente que el Estado no ha hecho lo suficiente por sus familias en los últimos tres años, y la confianza en los partidos políticos apenas llega al 15%. Además, el 76% de la población no se siente representada por sus Congresos.
Respecto a la democracia, aunque hubo aumentos en el apoyo en países como Colombia y Perú, hubo caídas en Panamá y Uruguay. El informe advierte que la mayor amenaza para la región son los intentos de modificar las constituciones para permitir reelecciones indebidas, citando los casos de Nicaragua y El Salvador.
En el caso particular de la República Dominicana, el informe muestra una tendencia distinta, ya que el apoyo a la democracia bajó del 55% al 47%, situándose por debajo del promedio de la región, a pesar de no haber tenido alternancia en el último proceso electoral.

