Una estampida durante las celebraciones del festival Durga Puja en Calcuta, India, dejó un saldo preliminar de al menos 19 personas fallecidas y decenas de heridos este sábado. El incidente ocurrió en un pabellón religioso cuando una fuerte lluvia obligó a los asistentes a buscar refugio en un recinto que ya se encontraba saturado, provocando el caos entre los accesos y las salidas.
Entre las víctimas mortales se encuentra una niña de siete años. La situación de emergencia resalta la vulnerabilidad de las grandes concentraciones religiosas en el país, donde la falta de infraestructura adecuada y la gestión de multitudes suelen derivar en tragedias recurrentes durante las peregrinaciones masivas.
Antecedentes de avalanchas en santuarios indios
Este suceso se suma a una larga lista de accidentes similares en distintos puntos de la nación. En años anteriores, eventos de gran magnitud han causado pérdidas humanas considerables, como en 2005 en el templo de Mandhardevi, o en 2024 en Hathras, donde un exceso de seguidores en una ceremonia resultó en 121 decesos. Incluso con el uso de tecnología avanzada, como drones e inteligencia artificial durante el festival Maha Kumbh en 2025, las autoridades no lograron evitar la muerte de al menos 30 personas por aplastamiento.
La capacidad de convocatoria de la fe en la India es inmensa, con santuarios que atraen a millones de personas buscando soluciones a problemas cotidianos, desde encontrar pareja hasta obtener visados para emigrar. Sin embargo, la recurrencia de estas estampidas pone en evidencia la dificultad del Estado para garantizar la seguridad de los ciudadanos en eventos de esta escala.

