Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que los precios que reciben los productores de café en El Salvador se ajustan de manera casi inmediata a las variaciones del mercado internacional, con un efecto máximo en menos de tres meses. Según el documento, esta rápida transmisión se debe a la escasa intervención administrativa en la fijación de precios del sector cafetalero salvadoreño, lo que, si bien puede beneficiar a los caficultores en momentos de alza, también los deja más expuestos a la volatilidad global.
Transmisión de precios y exposición a la volatilidad
El estudio de la FAO analiza la volatilidad de los precios en los mercados globales del café, el cacao y el té, productos clave para varios países latinoamericanos. En el caso específico del café, la investigación examina cómo la concentración de la producción en pocas regiones y los choques climáticos generan fuertes fluctuaciones en el suministro. El informe destaca que El Salvador, junto a Ecuador y Papúa Nueva Guinea, muestra una rápida transmisión de las perturbaciones del mercado internacional hacia los precios pagados a los productores.
La FAO explica que, en El Salvador, los precios se determinan mediante mecanismos de mercado, con una mínima intervención administrativa. Como resultado, los valores pagados a los productores se alinean estrechamente con las cotizaciones internacionales. Sin embargo, los productores salvadoreños señalan que, pese a los mejores precios internacionales, sus ingresos siguen siendo reducidos. Incluso durante la cotización histórica del café por encima de los $400 por quintal a inicios de 2025, la Asociación Cafetalera de El Salvador (Acafesal) y la Asociación Salvadoreña de Beneficiadores y Exportadores de Café (Abecafé) aseguraron que muchos caficultores no obtuvieron mayores beneficios porque tuvieron una baja cosecha o habían vendido anticipadamente su producción a precios inferiores.
Baja producción y competencia entre compradores
La FAO agrega que El Salvador, junto a Ecuador, Papúa Nueva Guinea y República Dominicana, son productores de café arábica de bajo volumen. Esta limitada disponibilidad del grano incrementa la competencia entre compradores cuando se producen episodios de escasez en el mercado internacional. «La limitada disponibilidad de café aumenta la competencia entre compradores y exportadores nacionales cuando los precios internacionales suben debido a la escasez mundial, lo que amplifica el impacto en el precio final en la finca», señala el informe.
Según la investigación, los mercados del café, cacao y té difieren de otras materias primas porque sus precios dependen menos de factores macroeconómicos globales y más de cambios inesperados en la oferta y la demanda de los principales países productores, así como de la vulnerabilidad de sus cadenas de suministro. Esto se reflejó en los picos históricos registrados en los precios del café entre 2021-2022 y 2024-2025, así como en el cacao entre 2023 y 2025, impulsados por graves pérdidas en las cosechas debido a sequías, heladas y plagas en países como Brasil, Vietnam, Costa de Marfil y Ghana.
La FAO concluye que la producción de estos cultivos se concentra en un número reducido de países de ingresos bajos y medios, lo que aumenta la vulnerabilidad del mercado mundial ante eventos climáticos o interrupciones en la oferta.

