El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, planea asistir a un torneo de fútbol sub-14 en la República Dominicana con el objetivo estratégico de asegurar apoyos políticos ante la creciente oposición que enfrenta en el organismo. Según reportó The Guardian, la visita a este evento organizado por la Unión de Fútbol del Caribe (CFU) busca consolidar el respaldo de las federaciones de la región, cuya capacidad de voto es clave para su continuidad en el cargo.
Esta maniobra ocurre en un momento de tensión institucional, ya que dirigentes de la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) evalúan mecanismos para cuestionar su gestión. Aunque todavía no se ha formalizado una moción de censura, Infantino busca anticiparse mediante el contacto directo con las pequeñas asociaciones caribeñas, que poseen un peso determinante en el sistema de votación de la FIFA.
El peso de las pequeñas federaciones en el sistema de votos
La estructura de la FIFA otorga una importancia política desproporcionada a los territorios pequeños bajo el principio de “una federación, un voto”. En el Congreso de la FIFA, cada una de las 211 asociaciones miembro tiene exactamente la misma capacidad de decisión, lo que significa que territorios con poca población o recursos, como Montserrat, poseen el mismo poder de voto que potencias futbolísticas como Brasil, Argentina o Alemania.
Esta igualdad formal permite que para alcanzar la presidencia no sea suficiente con el apoyo de las grandes potencias europeas o sudamericanas, sino que es indispensable construir coaliciones que incluyan a África, Asia, Oceanía y, especialmente, al Caribe y Centroamérica. Por esta razón, el viaje de Infantino a suelo dominicano se considera una pieza clave en su tablero político para evitar que sus adversarios logren una mayoría organizada.
Financiamiento y desarrollo como herramienta política
La estrategia de Infantino se ha apoyado históricamente en programas de desarrollo como FIFA Forward. Durante el ciclo 2023-2026, este programa contempla una inversión de 2,250 millones de dólares para el fútbol mundial, permitiendo que cada federación acceda a fondos para proyectos y gastos operativos. Para las asociaciones con menos recursos, estos montos son vitales para la construcción de canchas, el pago de selecciones juveniles y la mejora de infraestructuras.
No obstante, la propuesta de crear una nueva estructura denominada “FIFA Forward Enterprise”, que busca elevar la inversión por encima de los 10,000 millones de dólares mediante la entrada de capital privado, ha generado fuertes críticas. Sus opositores cuestionan el diseño comercial y el control de las decisiones, lo que ha intensificado el enfrentamiento con el presidente de la FIFA.
El desafío de una moción de censura
Para que se pueda convocar un Congreso extraordinario con el fin de revisar la presidencia, se requiere la firma de al menos 43 federaciones (una quinta parte de los 211 miembros). Los adversarios de Infantino estudian la viabilidad de este mecanismo, aunque la FIFA no tiene precedentes de una moción de censura contra un presidente en ejercicio en su historia.
En la región caribeña, la postura no es uniforme. La Federación Dominicana, que inicialmente se mostró cercana a Infantino, ha seguido recientemente peticiones para revisar de manera independiente los asuntos que causan la fricción institucional. A pesar de estas divisiones, la presencia de Infantino en el torneo dominicano busca precisamente neutralizar cualquier intento de convertir el malestar en una mayoría de votos en contra de su gestión.

