La selección de Italia arranca este martes en Shenzhen su misión por conseguir el tercer título consecutivo en la Copa Billie Jean King, enfrentando en su primer reto a la anfitriona China. El torneo, que reúne a ocho potencias del tenis femenino, se desarrolla en un contexto marcado por el cansancio físico de las jugadoras debido a la apretada agenda de competencias internacionales.
El conjunto italiano, liderado por Jasmine Paolini y bajo la dirección técnica de Tathiana Garbin, busca repetir la hazaña que ninguna nación ha logrado desde el dominio de la República Checa entre 2014 y 2016. Italia llega con el impulso de no haber perdido una eliminatoria desde 2023 y con la ventaja de haber ganado la edición anterior en este mismo escenario.
Los principales contendientes y las ausencias
Además del duelo entre Italia y China, Chequia se perfila como un rival de peso para las campeonas, contando con figuras de la talla de Linda Noskova y Karolina Muchova. Por su parte, la selección española, que posee cinco trofeos en su vitrina, debutará el miércoles frente a Kazajistán, un equipo que llega golpeado por la baja de su estrella Elena Rybakina debido a problemas en el tendón de Aquiles.
El torneo también se ve afectado por otras bajas importantes, como la de la ucraniana Marta Kostyuk por una lesión de muñeca. A pesar de esto, Ucrania buscará apoyarse en Elina Svitolina para intentar superar la actuación de semifinalista que logró el año pasado.
Desafíos logísticos y el factor local
China intenta aprovechar la localía para romper una sequía de semifinales que arrastra desde 2008. El equipo chino cuenta con la recuperación de Zheng Qinwen, campeona olímpica en París 2024, quien regresa tras una intervención en el codo. El duelo entre Italia y China tiene un antecedente reciente, ya que las italianas las eliminaron en la edición pasada.
La organización decidió mover las fechas del torneo de noviembre a septiembre para facilitar la gira asiática, pero esto ha generado complicaciones para jugadoras que vienen de competir en torneos en México y Brasil, lo que ha derivado en viajes extenuantes y una recuperación física comprometida para varias de las protagonistas.

