El escenario político de cara a las elecciones de 2028 se perfila en un entorno de profunda división, marcado por el ascenso de corrientes de extrema derecha que han generado inestabilidad en diversas naciones. Según el análisis del sociólogo César Pérez, este fenómeno se manifiesta en una lucha entre quienes promueven visiones nacionalistas y tradicionales frente a quienes defienden los derechos humanos y la estructura democrática establecida.
En la República Dominicana, se observa que algunos aspirantes a la presidencia de los partidos con mayor competitividad están adoptando discursos propios de la ultraderecha internacional. Estas narrativas incluyen el nacionalismo radical y la utilización de la inmigración como un pretexto para explicar las carencias en los servicios públicos del país.
Influencia de modelos extranjeros en el discurso local
El análisis advierte que figuras políticas dominicanas que tradicionalmente se han identificado con la corriente liberal están adoptando, de forma sutil, mitos que han impulsado victorias en Europa y otros países de América Latina, como Argentina, Chile o Colombia. Pérez señala que este movimiento busca capitalizar una ola política que, aunque parece imparable, ha demostrado ser ineficiente en la gestión pública.
El autor destaca que los gobiernos que han seguido este modelo de extrema derecha han mostrado ser caóticos y han afectado las instituciones sociales y culturales. En el caso de Estados Unidos, se menciona que la gestión actual ha provocado una crisis institucional y social que ha generado rechazo en sectores clave de la academia y la cultura.
El desafío para los partidos tradicionales dominicanos
Para los tres partidos mayoritarios de la República Dominicana, el reto consiste en no permitir que sectores conservadores o reaccionarios dentro de sus estructuras desvíen su trayectoria democrática. El texto sugiere que, si estos partidos no mantienen una postura firme frente a las corrientes de ultraderecha, corren el riesgo de perder su identidad y su relevancia histórica.
Finalmente, se plantea que el éxito frente a estas corrientes dependerá de la capacidad de las fuerzas políticas para ofrecer soluciones reales en temas de transparencia, inclusión y servicios básicos, en lugar de simplemente intentar adaptarse a la narrativa de la extrema derecha.

