Las plataformas digitales han pasado de ser herramientas de ocio a convertirse en factores que moldean la identidad y el comportamiento de la juventud. Fenómenos como el movimiento therian, el concepto de “farmear aura” y la práctica del bonesmashing están ganando terreno rápidamente gracias a los algoritmos y la viralidad, lo que genera preocupación sobre la salud física y mental de los adolescentes.
Aunque cada generación tiene sus propias formas de expresión, la rapidez con la que se propagan estas tendencias en internet es sin precedentes. Mientras que los therians se identifican con animales y el “farmear aura” busca proyectar una imagen de carisma o prestigio social, estas conductas no se consideran trastornos mentales por sí solas, pero sí reflejan la presión por la aceptación grupal.
Peligros del bonesmashing y la estética extrema
A diferencia de las tendencias anteriores, el bonesmashing representa un riesgo real para la integridad física. Esta práctica, que forma parte de comunidades de “looksmaxxing”, consiste en golpearse la cara —específicamente la mandíbula y los pómulos— con la idea errónea de mejorar los rasgos faciales. Sin embargo, esta acción no tiene base científica y puede resultar en:
- Fracturas óseas y deformidades permanentes.
- Daños en los nervios y problemas en la mordida.
- Lesiones en los ojos.
La difusión de estos métodos como formas de mejorar el aspecto físico es alarmante, ya que se presentan lesiones como si fueran técnicas eficaces de belleza.
Salud mental y el impacto de la comparación digital
Muchos de estos comportamientos extremos nacen de la inseguridad, la baja autoestima o la insatisfacción con el propio cuerpo. La exposición constante a estándares de belleza irreales en redes sociales puede derivar en problemas graves como el trastorno dismórfico corporal, que genera una preocupación obsesiva por defectos físicos imaginarios o leves, provocando ansiedad, depresión y aislamiento.
Ante este panorama, se hace un llamado a que las familias, las escuelas, los médicos y las propias empresas de redes sociales trabajen juntos. La clave está en fomentar el pensamiento crítico y la educación emocional para que los jóvenes aprendan a distinguir entre una simple forma de expresión y una conducta que pone en peligro su vida. La prioridad debe ser siempre la salud y la dignidad, por encima de cualquier moda o búsqueda de seguidores.
