La pugna económica y tecnológica entre Estados Unidos y China está transformando el panorama comercial en América Latina, lo que podría representar una ventaja para la República Dominicana en áreas como la relocalización de industrias y la gestión de cadenas de suministro, según el politólogo Juan González.
El analista explicó que el gobierno estadounidense busca disminuir su dependencia de Pekín mediante la imposición de restricciones tecnológicas, incentivos para la producción local de semiconductores y el traslado de operaciones industriales hacia naciones aliadas. Por su parte, China ha incrementado su influencia en la región latinoamericana a través de inversiones, comercio y el acceso a materias primas.
El papel estratégico de los semiconductores
Durante su participación en el programa “Propuesta de la Noche”, conducido por Manuel Jiménez en Teleimpacto, González detalló que la competencia por los semiconductores es uno de los puntos críticos de esta disputa, dada su relevancia para la defensa, la industria automotriz, las telecomunicaciones y la inteligencia artificial.
El experto comparó la importancia de estos componentes con un recurso vital, señalando que:
“Los semiconductores son el nuevo petróleo de la humanidad. Estados Unidos no es el principal fabricante, pero controla buena parte de la técnica, el diseño y los programas necesarios para producirlos”
Asimismo, indicó que la crisis sanitaria por el COVID-19 evidenció los riesgos de depender de suministros asiáticos, impulsando a Washington a diversificar su producción, aunque advirtió que este cambio será progresivo debido a la estructura de las cadenas actuales.
Oportunidades para la República Dominicana
En cuanto al contexto dominicano, el politólogo resaltó que la cercanía con el mercado estadounidense, el modelo de zonas francas y la sólida integración comercial son elementos clave que podrían atraer inversiones de empresas que busquen alejarse de las cadenas de producción asiáticas.
Como dato de respaldo, González mencionó que el país mantuvo un saldo positivo en su balanza de pagos con Estados Unidos el año pasado, sumando remesas, turismo, exportaciones e inversión extranjera directa, la cual alcanzó los US$23,500 millones.
Finalmente, el analista advirtió que cualquier conflicto relacionado con Taiwán tendría un impacto global inmediato en la fabricación de chips y que los países de América Latina enfrentarán el reto de gestionar sus relaciones diplomáticas y comerciales en este nuevo escenario de competencia mundial.

